
El 14 de noviembre, se conmemoró el Día Mundial de la Diabetes y queremos reforzar la importancia de la detección temprana y el manejo adecuado en nuestros compañeros felinos. La diabetes mellitus es una enfermedad crónica, compleja y cada vez más frecuente.
Unos pocos días antes, la organización internacional iCatCare publicó su nuevo consenso y guía para el manejo de esta enfermedad con enfoque médico para actualizar a la comunidad, además de ofrecer una guía apartada enfocada a los tutores.
Además, el 18 de noviembre a las 19:00 realizaremos un Pawer Talk junto a @manchas.elgatodiabetico, para conversar sobre esta enfermedad de manera cercana para veterinarios y tutores.
La frecuencia de diabetes felina ha aumentado de manera sostenida y preocupante, describiéndose los siguientes factores de riesgo
iCatCare refuerza que la prevención comienza con el control del peso y los chequeos regulares, especialmente desde los 7 años.

Uno de los aportes clave del consenso 2025 es aclarar que detectar niveles de glucosa elevados (por si solos) no significa automáticamente “diabetes”. Los gatos pueden subir la glucosa por estrés y el uso de tratamientos con corticoides, por lo que el diagnóstico debe incluir entre otros:
Un buen diagnóstico inicial evita tratamientos innecesarios y permite un manejo preciso desde el comienzo, incluso permite llegar a la remisión.
Uno de los mensajes más importantes del consenso es que los gatos pueden entrar en remisión, siempre que se cumplan dos condiciones: un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado y monitoreo estrecho con especialistas (medicina felina + endocrinología).
Existen diversas formas de tratamiento, este debe ser un plan personalizado por paciente, aunque suele incluir:
Esto implica un gran compromiso médico y de las familias, pudiendo generar desgaste emocional y cambios en la rutina diaria.
La iCatCare destaca que una gran parte del éxito del tratamiento depende de las familias.
Un tutor bien acompañado y capacitado para manejar las situaciones complejas, hace la diferencia en el tratamiento, ya que son participantes directos en la administración de la insulina, identificar signos de alerta, mantener registro regular del peso y asistir a los controles.
Por eso, el soporte emocional y educativo es parte integral del tratamiento y una labor de equipo que implica crear un vinculo de confianza entre médicos y la familia del paciente.

Él es un gato diabético de 13 años, cuya familia comparte a diario momentos de su tratamiento de manera entretenida y amigable.
Realizaron entrenamientos para que Adonis no tuviera estrés durante sus mediciones de glicemia, al punto que llega a solicitar las mediciones, pues sabe que será recompensado con ricos premios al finalizar.
La diabetes felina puede manejarse con éxito, y en muchos casos puede remitir, si se detecta y trata a tiempo.
La guía de manejo publicada por la iCatCare centra la prevención, la educación del tutor y la individualización del tratamiento como los pilares clave para mejorar la vida de los gatos diabéticos.